Cómo empezó todo
En 2011, tres carpinteros que trabajaban en distintas fábricas decidieron que había otra forma de hacer muebles. Una forma más lenta, más cuidadosa, más honesta.
Alquilaron un taller pequeño en las afueras de Madrid. Compraron herramientas de segunda mano. Y empezaron a construir mesas, uno a uno, como se hacía antes de que existieran las líneas de producción.
Hoy seguimos siendo un equipo reducido. Siete personas que trabajan con las manos, que conocen cada tipo de madera por su olor, que pueden distinguir un corte bien hecho de uno apresurado.
Nuestra forma de trabajar
No tenemos catálogo. Cada proyecto empieza con una conversación. Nos cuentas qué necesitas, cómo vives, qué te gusta. Nosotros proponemos soluciones basadas en lo que sabemos que funciona.
Usamos madera maciza de proveedores certificados. Nada de aglomerados, nada de enchapados que se despegan con el tiempo. Las uniones son de carpintería tradicional: ensamblajes que se sostienen por física, no solo por pegamento.
Los acabados son aceites y ceras naturales. Protegen la madera sin sellarla, dejan que respire. Con los años, las piezas no se deterioran, ganan carácter.
Lo que nos importa
Queremos que nuestros muebles duren más que nosotros. Que se hereden, que se reparen en lugar de reemplazarse, que mejoren con el uso.
No producimos en masa porque la calidad no escala. Hacemos entre 40 y 50 piezas al año. Eso es todo lo que podemos hacer bien.
El equipo
Somos siete personas con formación en ebanistería, diseño industrial y restauración. La mayoría aprendió el oficio como aprendiz, no en escuelas. Creemos que la carpintería se aprende haciendo, fallando, repitiendo.
No hay jerarquías rígidas. Cada proyecto lo lidera quien tiene más experiencia en ese tipo de pieza. A veces es la persona más joven del taller.
Compromiso con el entorno
Compramos madera de bosques gestionados responsablemente. Certificación FSC o PEFC. Nada de especies exóticas en peligro, nada de tala ilegal.
Los residuos del taller se reutilizan. El aserrín va a una granja cercana para camas de animales. Los recortes grandes se convierten en piezas pequeñas: cajas, bandejas, marcos.
Reparamos muebles antiguos con el mismo cuidado que ponemos en los nuevos. Prolongar la vida útil de una pieza es mejor para el planeta que fabricar una nueva.